Esfuerzos conjuntos en materia de seguridad fronteriza y alianzas regionales en América Central

Sesión informativa del Centro de Prensa Extranjera con Ken Cuccinelli, funcionario de alto rango que desempeña las funciones de subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional; Carol Thompson O’Connell, subsecretaria de Estado interina para la Oficina de Población, Refugiados y Migración; y Hugo Rodríguez, subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental

Asunto: Esfuerzos conjuntos en materia de seguridad fronteriza y alianzas regionales en América Central

 Martes 10 de diciembre de 2019, 1:00 p.m. hora del Este

Centro de Prensa Extranjera de Washington, Washington D.C.

MODERADOR: Les doy la bienvenida a todos al Centro de Prensa Extranjera de Washington. Nos complace que estén hoy aquí con nosotros. Y tenemos el agrado de recibir a los tres expositores que estarán a cargo de la sesión informativa y hablarán de las iniciativas conjuntas sobre seguridad fronteriza y las alianzas regionales en toda América Central.

Hoy nos acompaña Ken Cuccinelli, funcionario sénior que desempeña las funciones de subsecretario interino del Departamento de Seguridad Nacional; Carol Thompson O’Connell, subsecretaria de Estado interina para la Oficina de Población, Refugiados y Migración; y Hugo Rodríguez, subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

Cada uno de nuestros expositores realizará comentarios preliminares, y luego daremos comienzo a la sesión de preguntas y respuestas. En ese momento, cuando les den la palabra, les pido que indiquen su nombre y el medio al cual representan, y la persona a quien dirigen la pregunta. Y dicho esto, doy la palabra a nuestro primer orador. Gracias.

CUCCINELLI: Gracias. Realmente lo agradezco. Buenas tardes a todos. Mi nombre es Ken Cuccinelli. Como acaban de escuchar, el breve nombre del cargo que ocupo es el alto funcionario que desempeña las funciones de subsecretario. La sigla en inglés para mi cargo es SOPTDOTDS, por eso resulta más fácil usar la denominación común de subsecretario interino. Me complace estar aquí con todos ustedes.

Estoy muy conternto de estar representando al Departamento de Seguridad Nacional y hablar sobre lo que ocurre en nuestra frontera, sobre nuestras relaciones internacionales que tienen que ver con la frontera sudoeste, y las relaciones que, a nuestro criterio, están mejorando en todo el mundo, en esta parte… al menos en nuestra parte del mundo.

No es ningún secreto que Estados Unidos está sufriendo una crisis humanitaria y de seguridad en la frontera sur. El gobierno de Trump ha dedicado un gran esfuerzo y ha trabajado incansablemente para lograr éxitos significativos en la frontera, y los hemos conseguido. Como lo señaló ayer el comisionado interino de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, Mark Morgan, noviembre fue el sexto mes consecutivo de caída, respecto del pico registrado en mayo, de inmigración ilegal en nuestra frontera sudoeste.

Podemos señalar tres razones diferentes para explicar este éxito. La primera es el excelente trabajo que el gobierno ha realizado y concretado con nuestros socios internacionales: con México, con Guatemala, con Honduras y con El Salvador. Hemos firmado acuerdos históricos con nuestros vecinos de los países que comparten nuestra frontera sur, especialmente con los países de América Central. Y eso ha dado grandes frutos en todos esos países, incluido el nuestro.

La segunda es la importante labor que ha realizado el gobierno aquí, a nivel interno dentro de Estados Unidos, para fortalecer nuestros procesos inmigratorios y establecer reglamentaciones más rigurosas que han sido autorizadas por el Congreso. Todo esto, desde nuestra perspectiva, ha sido con muy escasa acción en el Congreso. Pero las leyes escritas permiten al presidente y a su gobierno a tomar diversas medidas, y estamos avanzando con gran impulso para llevarlas a la práctica. Por eso ustedes advertirán que se dictan más reglamentaciones y hay más normas. Todas ellas están basadas en leyes promulgadas anteriormente por el Congreso.

La tercera razón es la construcción del muro en la frontera. Hasta el momento, se han construido 88 millas, y está previsto construir cientos de millas más de muro para fines de 2020. Esperamos, entre la construcción y la planificación y la disponibilidad efectiva del dinero, contar con más de 500 millas construidas para fines de 2020.

La suma de esos esfuerzos realmente significa que el peligroso viaje de las personas procedentes de América Central para cruzar de manera ilegal la frontera sudoeste de Estados Unidos nunca ha tenido menos probabilidades de éxito… nunca ha tenido menos probabilidades.

Y lo más relevante es que el viaje es muy peligroso. Eso nos genera preocupación día tras día. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en el último año fiscal que finalizó el 30 de septiembre, debió realizar más de 4.900 rescates… simplemente rescates. No nos estamos refiriendo a todas las demás cosas que hacen. Pero en este aspecto, sea en medio del desierto o cruzando ríos, han tenido un año extraordinario en ese sentido. Esto se relaciona con el peligro, y eso es tan solo aquí, en Estados Unidos.

En el camino, las organizaciones criminales transnacionales, se aprovechan de las poblaciones migrantes. Las ponen en riesgo; y no les preocupa en absoluto su bienestar. Obviamente, quieren utilizarlas para ganar dinero. Están también las rutas del contrabando que obligan a los migrantes a cruzar desiertos, ríos… y estos movimientos de personas son impulsados por organizaciones criminales transnacionales. Se desvían por sus propios motivos y sacan una tajada de las redes de trata de personas buscando ganar dinero. Este es un peaje vil desde el punto de vista de las organizaciones criminales transnacionales. Y eso lo vuelve aún más peligroso a nivel humano, no se circunscribe simplemente a lo que ocurre en el extenso trayecto.

Para explicarlo de manera sencilla, las condiciones a las cuales son sometidos los migrantes por parte de los contrabandistas y los traficantes son inhumanas, y estas personas, una vez más, no tienen la menor consideración humana por el bienestar de las personas que se ponen voluntariamente a su cuidado. Los supuestos servicios que ofrecen estas organizaciones criminales transnacionales exigen sumas exorbitantes de dinero en relación con lo que tienen las personas que lo entregan. Muchas veces, son los ahorros de toda una vida. Todos ustedes han escuchado hablar de cifras en el orden de los US$ 40.000 y las diferentes estimaciones que dependen del tiempo y de diversos factores. Pero esto representa una altísima suma de dinero, especialmente para las personas de las que se están aprovechando.

El gobierno de Trump ha asumido el compromiso de poner fin a estas brutales organizaciones que victimizan a los migrantes y también aterrorizan a sus propias comunidades. Tenemos la fortuna de que muchos de nuestros valiosos socios regionales se hayan sumado a esta iniciativa, y estas alianzas se han expandido a lo largo del año 2019. Tal como lo expresa nuestro actual secretario interino Chad Wolf, nuestro mensaje a las organizaciones criminales transnacionales es simple: No es posible superar a nuestros agentes, ni ser más inteligente que nuestros analistas, ni hallar un escondite adonde no podamos llegar. Sabemos que estamos confrontando con estas organizaciones criminales transnacionales, al mismo tiempo que lidiamos con la migración que llega a nuestra frontera.

En segundo lugar, el viaje en sí resulta inútil. Tal como lo indica el Departamento de Estado en varias instancias, no más. Realmente es un canal que ya está cerrado. La construcción del nuevo muro a lo largo de la frontera es un impedimento importante para los cruces ilegales en esas áreas; esto constituye una ayuda importante para nuestros agentes de la Patrulla Fronteriza. Es más que simplemente una barrera física: cuenta con muchísima tecnología integrada, como cámaras, sensores, tecnología de fibra óptica y vigilancia en tiempo real que brindan a nuestros agentes la capacidad para multiplicar fuerzas, de manera que ahora se puede cubrir un área mayor, con mayor efectividad, con una menor cantidad de agentes. Y tal como lo señalé anteriormente, hemos construido más de 88 millas y esperamos construir cientos más para fines del año próximo, 2020.

Entonces, no solo nuestra seguridad fronteriza es más sólida, sino que también estamos utilizando todas las herramientas legales que tenemos a nuestra disposición para abordar el volumen sin precedentes de migrantes y la combinación, particularmente con las familias. Cuando hablo de una combinación, me refiero no solamente a adultos solteros. Solicitar asilo en la frontera del sudoeste ya no permite que los migrantes simplemente puedan ingresar de manera automática en Estados Unidos. Eso se terminó. Eso se terminó. Si se solicita asilo sin un fundamento legítimo para este pedido, a los solicitantes se les negará de plano la autorización para ingresar en Estados Unidos.

Y, para decirlo con franqueza, uno de los aspectos que causaba enojo en relación con una gran cantidad de pedidos de asilo falsos es que saturan el proceso y esto interfiere en los pedidos de asilo reales, de personas que realmente están sufriendo una situación de opresión de la que desean escapar, que tienen pedidos reales. Todos siguen el mismo proceso. No existe la manera, observando un caso en comparación con otro, de saber cuál de esos es el que representa menos de la sexta parte de los pedidos procedentes de América Central, que es legítimo y será otorgado. Debemos procesarlos todos, y lo hacemos de la mejor manera posible.

Hemos adoptado un proceso que se utilizaba durante el gobierno de Clinton que se denomina último en entrar, primero en salir. Los contadores presentes lo conocerán como UEPS. Y eso significa que las personas que llegan a la frontera hoy están, literalmente, en la primera línea para las audiencias sobre asilo. Eso implica que su caso se resuelve mientras están detenidas o mientras permanecen en México o en otro lugar, en el marco de otros programas con que contamos. Y dado el bajo porcentaje de esos casos en que finalmente se otorga asilo, ese es el motivo por el cual no se les permitirá ingresar en Estados Unidos. Ese es el procedimiento habitual.

Los solicitantes de asilo pueden prever que serán enviados a su lugar de origen, que serán trasladados a otro país. Hemos celebrado acuerdos con Guatemala, Honduras, El Salvador. El acuerdo con Guatemala está vigente; el acuerdo con Honduras pronto se implementará, y el que hemos celebrado con El Salvador también ha avanzado notablemente. Y, por supuesto, los protocolos más comúnmente conocidos como Protocolos de Protección de Migrantes o programa de “Permanencia en México” (Remain in Mexico), que nos han resultado tan útiles y se han basado en nuestra alianza con nuestro vecino del sur, México.

En el caso de migrantes que lograron evadir a nuestros agentes en la frontera, en el interior, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE) está llevando a cabo operaciones de aplicación interna de la ley para enviar a sus lugares de origen a quienes están viviendo aquí, a los que están aquí de manera ilegal, especialmente los que también tienen antecedentes penales. Esas personas son y han sido, a lo largo de los sucesivos gobiernos, una prioridad para la deportación en Estados Unidos, y esa prioridad sigue vigente.

En resumen, el presidente Trump está utilizando todas las herramientas legales disponibles para enfrentar la crisis humanitaria y de seguridad en nuestra frontera sudoeste. Todos estos esfuerzos han contribuido a la reducción de la que hemos sido testigos en materia de aprehensiones fronterizas en los últimos seis meses, y tal como lo marca la responsabilidad de todas las naciones soberanas, Estados Unidos tiene el deber de proteger sus fronteras, y lo estamos haciendo con mayor eficacia que nunca. Seguiremos usando todos nuestros recursos para hacer exactamente eso.

Nuestro mensaje a las familias que pueden estar evaluando la posibilidad de venir de manera ilegal hasta nuestra frontera, para intentar cruzar, es que no lo hagan. Simplemente no vale la pena, y si usted aspira a vivir en Estados Unidos, tenemos el orgullo de ofrecer programas de inmigración legal a cientos de miles de personas –me refiero a ciudadanía–, cientos de miles de estadounidenses nuevos cada año.

En mi cargo anterior de director de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (United States Citizenship and Immigration Services), nos ocupamos de la inmigración legal, y tomamos juramento a más de 800.000 ciudadanos nuevos en el último año fiscal. El año anterior habían sido aproximadamente 760.000. Y eso es en los dos primeros años fiscales completos del gobierno del presidente Trump. Ese es el número más alto para los dos primeros años fiscales completos de cualquier presidente en la historia.

Entonces, cuando se trata de inmigración legal, el gobierno del presidente Trump ha demostrado tener los brazos abiertos. Cuando se trata de inmigración ilegal, el gobierno de Trump ha demostrado y continúa demostrando vigilancia en nuestra frontera, para proteger nuestra frontera, nuestra seguridad nacional y nuestra soberanía, y seguiremos haciéndolo.

Es nuestra intención asegurar que Estados Unidos siga siendo el sistema de inmigración legal más generoso del mundo y mantenga la eficacia de nuestro sistema de asilo para personas que solicitan este beneficio de manera legítima. Los esfuerzos del presidente Trump aseguran que haremos ambas cosas.

Pero también se debe tener presente que Estados Unidos ha asumido el compromiso de ayudar a concretar una América Central que sea segura por sí misma y que goce de prosperidad económica, una América Central en la cual las familias se sientan seguras y confiadas para construir sus hogares y su futuro, y una América Central con la cual sigamos buscando aliarnos en los próximos años. Nuestros socios de América Central no solo son nuestros vecinos: son nuestros aliados. Por eso, queremos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ser, de manera recíproca, el mejor vecino y el mejor aliado.

Muchas gracias a todos, y cedo la palabra a Carol, del Departamento de Estado.

SRA. O’CONNELL: Muchísimas gracias. Buenas tardes. Como mencionó Jean, mi nombre es Carol Thompson O’Connell y soy subsecretaria interina de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de EE.UU. Dirijo un equipo especializado que gestiona nuestros programas de asistencia humanitaria y trabaja para promover el liderazgo global de Estados Unidos en la respuesta y la diplomacia humanitarias.

Es muy grato estar hoy aquí con ustedes para actualizarlos sobre el trabajo que estamos haciendo para apoyar las alianzas regionales, fortalecer los sistemas de asilo y brindar protección a migrantes en América Central. Quisiera compartir hoy con ustedes tres cuestiones muy importantes.

En primer lugar, uno de los principios básicos del mandato de la Oficina de Población, Refugiados y Migración está alineado con el objetivo de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017: apoyar a las personas desplazadas en sitios próximos a sus hogares a fin de ayudarlas a satisfacer sus necesidades hasta que puedan regresar a sus hogares de manera segura y voluntaria. En segundo lugar, la colaboración de Estados Unidos con gobiernos y socios humanitarios internacionales nos sitúa en una sólida posición al frente de la respuesta humanitaria internacional. Y en tercer lugar, la diplomacia humanitaria que llevamos adelante favorece la implementación del Acuerdo de Cooperación de Asilo (Asylum Cooperative Agreement) con Guatemala. Esta diplomacia se seguirá impulsando mientras apoyamos la implementación de los ACA con otros gobiernos de la región.

Quisiera empezar destacando cómo el mandato de la Oficina de Población, Refugiados y Migración se encuadra en nuestra repuesta regional. En representación del pueblo estadounidense, promovemos el acceso a la protección de personas perseguidas y desplazadas forzosamente en todo el mundo. Construimos alianzas globales con otros gobiernos, socios internacionales y ONG. Compartimos la carga de brindar asistencia y buscar soluciones duraderas a quienes tienen necesidades.

También tomamos en consideración las normas y los estándares internacionales y facilitamos el intercambio de mejores prácticas. Hacemos esto como parte de un objetivo de política exterior más amplio que propugna respuestas más eficientes a las crisis humanitarias. Estos principios definen nuestra respuesta humanitaria en Guatemala y nuestras respuestas en otros países de la región.

En segundo lugar, Estados Unidos marca la pauta en temas humanitarios. Si bien reconocemos que nunca hacemos este trabajo solos, los hechos y las estadísticas demuestran nuestro liderazgo único en la respuesta a las emergencias en el mundo. Estados Unidos es sistemáticamente el mayor donante individual a las respuestas a crisis humanitarias a nivel mundial, y ha aportado casi US$ 9.300 millones de asistencia humanitaria tan solo en el Año Fiscal 2019. Mi equipo está totalmente abocado a nuestros esfuerzos diplomáticos para alentar a otros, incluidos gobiernos y el sector privado, a compartir la responsabilidad en la respuesta a estas situaciones de crisis graves.

En el caso de los ACA, nuestra prioridad es expandir el acceso a la protección en la región y trabajar con gobiernos de la región para erradicar la migración irregular que ha contribuido a la crisis humanitaria y de seguridad en la frontera sur de EE.UU.

En tercer lugar, nuestra interacción diplomática humanitaria más general en la región orienta nuestro apoyo a la implementación del ACA con Guatemala. Como país cooperante en el Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), Estados Unidos ha brindado asistencia humanitaria en Guatemala y América Central de manera más amplia a través de nuestros socios de implementación en las organizaciones internacionales, en apoyo a los planes de acción nacionales del MIRPS de cada estado miembro, incluido Guatemala. El marco del MIRPS recibe apoyo del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, ACNUDH, junto con el sistema de la ONU en general.

Tan solo en el Año Fiscal 2019 aportamos casi US$ 125 millones a socios humanitarios internacionales para brindar asistencia y ampliar el acceso a protección para los solicitantes de asilo y personas desplazadas forzosamente en la región. Esta asistencia también financia programas que generan capacidad regional para brindar protecciones humanitarias y responder a los desafíos que plantea el desplazamiento forzado. De este modo, nuestro apoyo continuo para la implementación del marco MIRPS se alinea con los objetivos del ACA que hemos firmado con Guatemala, El Salvador y Honduras. Si bien estos ACA son acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y estos países, los esfuerzos de asistencia humanitaria complementan su implementación.

Para cerrar, quisiera resumir los beneficios que reportan nuestras actividades. En primer lugar, estamos impulsando las prioridades del gobierno de Trump a través de la implementación del ACA con Guatemala. Este ayuda a abordar la migración irregular que contribuye a las crisis humanitarias y en seguridad en la frontera sur, y al mismo tiempo, da cumplimiento a nuestro mandato de facilitar el acceso a protección y asegurar que se atiendan las necesidades humanitarias de las poblaciones vulnerables.

En segundo lugar, estamos trabajando de manera diplomática y colaborativa en pos de los objetivos de iniciativas regionales más amplias para expandir el acceso a las protecciones humanitarias. Estados Unidos está a la cabeza de los esfuerzos orientados a generar capacidad regional de protección de asilo. Si bien estamos a la delantera, instamos a otros gobiernos a incrementar su cuota de la responsabilidad de brindar asistencia humanitaria vital.

Por último, estamos coordinando nuestra asistencia a través de socios humanitarios internacionales para abordar las necesidades de protección de asilo en toda la región, incluso en Guatemala.

Muchas gracias, estoy a disposición para las preguntas que tengan y le doy la palabra a Hugo Rodríguez.

RODRÍGUEZ: Muchísimas gracias, Carol. Buenas tardes y gracias a todos por acompañarnos hoy. Como dijo Carol, mi nombre es Hugo Rodríguez. Y como subsecretario adjunto de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, estoy al frente de los equipos que trabajan en el relacionamiento con México, América Central y el equipo enfocado en cuestiones de migración regional.

Como lo indicaron Ken y Carol, Estados Unidos no puede abordar por sí solo la crisis humanitaria y de seguridad en nuestra frontera sur. Quisiera dedicar algunos minutos a hablar sobre la importante cooperación que hemos tenido con nuestros colegas en América Central y México, así como el rol que eso ha tenido en nuestros esfuerzos para responder a la crisis en la frontera sur.

Como lo mencionó Ken, mientras Estados Unidos ha fortalecido el control inmigratorio en la frontera sur, al mismo tiempo ha reforzado la cooperación con gobiernos socios para incrementar la seguridad fronteriza, combatir a las organizaciones criminales que se aprovechan de los migrantes irregulares, ampliar el acceso a recursos de protección internacionales, promover el acceso al empleo legal temporario en Estados Unidos, disuadir a personas de emigrar ilegalmente a EE.UU. y recibir y reintegrar a ciudadanos que son enviados de regreso a su país de origen.

Hemos asumido estos compromisos juntos y, en el proceso, hemos ayudado a nuestros socios a incrementar sus capacidades institucionales, mejorar la seguridad, brindar vías legales limitadas para la inmigración y favorecer el crecimiento económico.

Nuestro objetivo es fortalecer la seguridad fronteriza regional para combatir el contrabando ilegal, promover el trabajo legal temporario en la región y asegurar que nuestros socios cumplan la parte que les corresponde de la obligación de brindar asistencia a migrantes vulnerables y personas que buscan protección en sitios más próximos a su lugar de origen.

México es un socio vital para Estados Unidos, con el que compartimos valores democráticos, lazos culturales e intereses de seguridad comunes. México es un socio igualmente vital mientras abordamos la crisis humanitaria y de seguridad en la frontera sur de EE.UU.

La declaración conjunta entre EE.UU. y México sobre migración, anunciada el 7 de junio, refleja una magnitud y nivel de compromiso nunca antes vistos. Es prueba del compromiso asumido por el presidente Trump con el pueblo estadounidense de hacer frente a la inmigración ilegal y otros problemas en la frontera sudoeste de EE.UU., así como del trabajo constructivo que realiza con nosotros el presidente López Obrador para el beneficio de nuestros dos países.

Desde la declaración conjunta, la cantidad de migrantes irregulares que llegan a nuestra frontera sudoccidental ha disminuido en más del 50%. Sin embargo, todavía necesitamos lograr más avances en este sentido. En los últimos meses, México ha incrementado las medidas de control migratorio emplazando a miembros de la Guardia Nacional por todo el territorio mexicano, en apoyo a la expansión de los Protocolos de Protección de Migrantes en toda la frontera sudoccidental.

En América Central, el Gobierno estadounidense impulsa activamente una variedad de soluciones distintas para abordar la crisis. Como se mencionó antes, hemos suscripto acuerdos y convenios con Guatemala, El Salvador y Honduras, orientados a intensificar la seguridad en la frontera, disuadir la inmigración ilegal, brindar protección a personas vulnerables en sitios más cercanos a su lugar de origen y generar oportunidades de empleo legal en Estados Unidos a través de la ampliación de los programas de visas H-2A para trabajadores visitantes.

En el marco de un esfuerzo colaborativo, EE.UU. también se está asociando con estos gobiernos para agilizar la repatriación de ciudadanos extranjeros con órdenes de expulsión definitivas de Estados Unidos. Asimismo, seguimos trabajando con nuestros socios en Guatemala, Honduras y El Salvador para mejorar las condiciones económicas, de seguridad y de gobernabilidad en estos países.

En octubre, tras los avances demostrados por tres gobiernos para reducir la inmigración ilegal a Estados Unidos, y en consonancia con las instrucciones del presidente Trump y el secretario Pompeo, el Departamento de Estado anunció su intención de avanzar con parte de la asistencia exterior específica. Estos programas complementarían los planes de seguridad para cada gobierno; ayudarían a estos gobiernos a desarrollar sus capacidades de implementar los acuerdos que se suscribieron recientemente y generarán sistemas de asilo más sólidos.

Voy a terminar aquí, para que puedan hacer preguntas.

MODERADOR: Muy bien. Empezaremos aquí adelante. Indiquen su nombre y a quién está dirigida la pregunta. Y esperen el micrófono.

PREGUNTA: Paola de Orte, de O Globo. Hola, Sr. Secretario. Hola, Jean. Gracias por esto. Mi pregunta es sobre terceros países seguros… terceros países. Cuando se negociaba un acuerdo con México –creo que fue en el primer semestre– hubo señalamientos de que México pidió al Gobierno estadounidense que hiciera el mismo tipo de acuerdos con otros países, incluido Brasil. Más tarde, The New York Times informó que el secretario de Seguridad Nacional había indicado al Gobierno de Guatemala que estaban en curso negociaciones con el Gobierno brasileño para convertirlo en un tercer país seguro.

Entonces, mi pregunta es la siguiente: ¿El Gobierno estadounidense pidió al gobierno brasileño que se convirtiera en un tercer país seguro? ¿Y qué respondió el gobierno brasileño? Gracias.

CUCCINELLI: Puedo decir que tenemos negociaciones en curso con Brasil sobre una variedad de mecanismos de repatriación y también vinculados con la cuestión subyacente de la migración. Tengo reparos con respecto al término “tercer país seguro” porque se usó incorrectamente en gran parte de las conversaciones, así que quisiera hacer una aclaración al respecto. Eso surgió de un malentendido en algún momento, previo a mi participación, sin embargo, el derecho estadounidense no determina… por ejemplo, tomemos el caso de Guatemala. No hay una determinación de Guatemala respecto de qué se denomina “tercer país seguro”. Lo que se determina es si pueden realizar de manera segura y adecuada, tramites de asilo. Es decir, la capacidad, ¿cuentan con un sistema judicial que pueda absorber todas estas cosas, y hacerlo de un modo que resulte seguro para los partícipantes. Obviamente, se determinó que Guatemala cumplía todos esos requisitos y esos mismos criterios se están analizando para El Salvador y Honduras.

Con respecto a Brasil, no hemos avanzado tanto, pero sí tenemos un diálogo abierto con ellos, y el tema de la inmigración sigue siendo analizado activamente con Brasil. Quisiera señalar que estamos viendo más ciudadanos brasileños que llegan a nuestra frontera sur, y eso incrementa la urgencia del lado estadounidense de encontrar soluciones a esa parte del desafío que enfrentamos ahora mismo. De modo que ha tocado un tema candente en cuanto a migración brasileña y cómo se relaciona con nuestra frontera sur. Quisiera poder decirle que tenemos una solución para resolver eso, para atender a esas cantidades crecientes. Pero no puedo decir que así sea por ahora. Sin embargo, si consulta al ICE, que se ocupa de las repatriaciones, le dirán que no hay una resistencia significativa de parte de Brasil. Brasil coopera. Son todos elementos positivos para nosotros, pero no bastan. No bastan considerando los patrones de migración regionales que se están dando en este momento, y la contribución creciente de Brasil a ello. Necesitamos que den más de sí para ayudar a resolver el problema, y esa es la conversación que estamos teniendo con ellos ahora. No tengo nada que informar al respecto, pero no sé si el Departamento de Estado quisiera agregar algo, pero es un tema que nos interesa.

RODRÍGUEZ: Voy a hacer un comentario: uno de los elementos que usted señala es clave para todo lo que estamos tratando de lograr, que se refiere a que tiene que ser un esfuerzo de colaboración. Ningún país puede hacer frente a los flujos migratorios y las crisis que hay, y por ende estamos buscando alianzas más estrechas con todos nuestros vecinos para que se involucren en la eliminación de los factores que impulsan a la gente a irse y el control de sus fronteras, como así también tener una apreciación más clara de quiénes ingresan y quiénes salen de sus países y por qué. Como lo mencionó el subsecretario Cuccinelli, hay personas que se van de Brasil y llegan hasta la frontera sur de EE.UU, y corresponde a cada país por donde pasan asumir una parte de la tarea de asegurarse de que sean desplazamientos legítimos y que estén facilitando viajes para fines legítimos. Hemos tenido conversaciones con la mayoría de los gobiernos en el Hemisferio Occidental sobre su seguridad fronteriza y sobre temas de migración y asilo, de modo que no es inusual que hablemos con Brasil sobre esto.

PREGUNTA: Una pregunta aclaratoria, perdón. Quisiera entender si la respuesta a la pregunta, si el Gobierno estadounidense pidió al Gobierno de Brasil que haga un acuerdo similar como el que ustedes hicieron con Guatemala; si la respuesta es sí o no.

CUCCINELLI: Bueno, no creo que estemos preparados para dar detalles sobre las conversaciones que tenemos con los brasileños. No creo que realmente lo apreciarían. Quisiera decir, como lo hizo Hugo, que ha sido productivo, pero no hemos llegado a un punto de resolución desde la perspectiva de EE.UU. Estamos intentando expandir esa asociación. Mencioné algunas formas en que las repatriaciones ya están funcionando eficazmente, pero no tengo más para transmitirles en este momento.

MODERADOR: Bien. Para nuestra segunda pregunta, le daremos la palabra al caballero aquí, luego a Nueva york, y más tarde nuevamente aquí.

PREGUNTA: Hola, buen día. Soy Alex Segura de Agencia EFE. Esta es una pregunta para el subsecretario interino Cuccinelli. Una de las principales inquietudes de seguridad de estos migrantes y solicitantes de asilo sobre los que hemos estado hablado… ahora tienen que permanecer en estos países, a los que llaman “terceros países seguros”, como Guatemala, El Salvador y Honduras, donde hay altos índices de violencia y pobreza. Entonces, mi pregunta es la siguiente: ¿Usted cree… o por qué usted cree que estos países… que mantenerlos en estos países es algo favorable para ellos? ¿O es solo una medida que ayuda a EE.UU. a reducir las tasas de migración?

Y también, como lo señaló el Sr. Rodríguez, ustedes están hablando con distintos gobiernos, para llegar a acuerdos posiblemente similares. ¿Podría darnos más precisiones sobre eso? ¿Hay algún país que esté próximo a acordar convertirse en un tercer país también? Gracias.

CUCCINELLI: Con respecto a la migración, sí queremos ocuparnos de las dos cosas, atender nuestra frontera y disuadir a las personas de venir aquí. Deseamos que permanezcan en sus hogares o en las regiones más próximas a sus hogares. Y ese es el objetivo de muchas de nuestras políticas –no de todas, pero sí de algunas— y como estoy seguro de que saben, el viaje en sí es bastante peligroso. Es difícil obtener estadísticas confiables; sin embargo, las entrevistas y la inteligencia que recibimos, por ejemplo, de mujeres que hacen el viaje, muestran que hay altos índices de agresiones y niños y niñas victimizados, entre otras cuestiones.

La única forma verdadera de detener esto es que el viaje no se produzca. Es parte del motivo por el cual es tan importante para nosotros que hayamos llegado a un punto en el que lo que llamamos “capturar y liberar” –liberar a las personas al interior de Estados Unidos– se haya terminado a todos los efectos, sobre todo en lo que respecta a personas procedentes de América Central. Literalmente, más del 99 % de las personas que encontramos ahora no son liberadas mientras está en trámite el resultado de sus audiencias, y a través del programa de “Permanencia en México” hemos completado más de 11.000 procesos. Hay cerca de 60.000 personas en el programa de “Permanencia en México”; 11.000 ya se han completado, y obviamente esas cifras se siguen incrementando.

De modo que sí deseamos que las personas se queden en el lugar donde viven. Sí deseamos asociarnos con estas comunidades, y con los mismos países, para mejorar sus propias comunidades. Su comentario sobre los desafíos que enfrentan se aplica a cualquier país. Es decir, en Estados Unidos hay sitios adonde yo no iría. Y lamentablemente son muchos.

Si bien cada una de las naciones de las que hablamos aquí enfrenta esas mismas dificultades, también hay en esos países partes absolutamente seguras con poderes judiciales que funcionan, empleo y ese tipo de cosas.

Honestamente, gran parte de los líderes en la región parecen estar muy genuinamente abocados a esfuerzos para mejorar esa situación. Voy a dar un ejemplo de los más recientes de la región, el del presidente Bukele en El Salvador. Me refiero a lo que ha hecho allí… yo soy ex procurador general. Presto mucha atención, por ejemplo, a cuestiones como MS-13. Durante mi función como procurador general de Virginia al otro lado del río, esa era la fuente más peligrosa de violencia en la Mancomunidad de Virginia, y había personas que sostenían que el gobierno no podía controlar a MS-13.

Bueno, el presidente entrante, comprometido con la seguridad y el bienestar de su país, llegó y rápidamente ha hecho avances significativos y genuinos para abordar ese problema. Es decir, ese tipo de esfuerzo es algo que queremos apoyar. Sé que el Departamento de Estado se ocupa activamente de eso. También puedo decirles que el último secretario de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, ofreció mis servicios como exprocurador general del estado. Tengo mucha experiencia en cuestiones penitenciarias y similares.

Y lo que están haciendo en ese país es avanzar en la dirección correcta, generando mayor seguridad. Los informes que recibimos de la Embajada de EE.UU. en El Salvador son notables, en cuanto a las mejoras logradas allí. Todo esto es posible. Hay motivos para tener esperanzas en este plano, en todo esto. Y creo que nuestros lazos de colaboración ayudarán a avanzar en esa senda, y estamos comprometidos con esa meta como país.

SRA. O’CONNELL: Quisiera decir solamente que… que estamos tratando de que haya protección para quienes huyen en sitios más próximos a sus hogares, de modo que, como lo dijo el subsecretario, no tengan que emprender el difícil trayecto hacia Estados Unidos. Y estamos trabajando en colaboración directa con los gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras para cerciorarnos de que las personas que necesitan protección puedan encontrarla lo más cerca posible del lugar donde viven.

MODERADOR: Muy bien. Para nuestra siguiente pregunta, pasaremos al Centro de Prensa Extranjera en Nueva York y luego volveremos aquí.

PREGUNTA: Hola. Gracias por esto. Mi nombre es Michael Persson del periódico holandés Volkskrant. Una pregunta, con dos partes. La primera es: el gran flujo de migrantes hacia EE.UU. que llegó previamente este año dio lugar al proceso de cupos (metering), y me preguntaba si eso está haciendo bajar el flujo personas.

Y segunda pregunta: ¿Es la combinación de cupos con el programa “Permanencia en México”? ¿Cuál es el tiempo promedio que las personas deben permanecer en la frontera antes de que se escuche su caso? Es decir, ¿qué combinación de cupos, espera y programa de “Permanencia en México”? Gracias.

CUCCINELLI: Bien. Previamente este año hubo bastante violencia en varios puntos de ingreso. Seguimos viendo incursiones ocasionales, que hicieron que se cerraran puntos de ingreso, dado que debemos aplicar medidas literalmente defensivas para afrontar protestas que se transforman en violencia. Son bastante menos frecuentes de lo que lo eran a principios de año y son menos numerosas que a principios de año.

Y normalmente en esta instancia se cierran las filas por motivos logísticos más que para fines de medición, pero nos estamos asegurando de no superar nuestra capacidad de procesamiento porque ya no estamos liberando a personas hacia el interior de Estados Unidos. Esas velocidades sí son importantes en cuanto a las filas, y puedo decirle que nuestros socios al otro lado de la frontera están empeñados en asegurar que podamos mantener un tráfico económico entre los dos países lo más fluido posible. Y eso implica inspecciones y sus propios controles fronterizos.

Y para eso se requiere personal, sin excepción, y espacio en instalaciones. Sin embargo, si uno analiza la situación hoy y la compara con la de hace tres meses, o seis meses, estamos en una posición realmente mucho mejor, con un tránsito mucho más fluido en los puntos de ingreso. No significa que las personas no tengan que esperar, pero no estamos haciendo frente al tipo de amenaza de violencia regular que creo que vimos en el verano, por ejemplo.

Su pregunta con respecto al tiempo total de tramitación… como dije, concluimos 11.000 casos hasta ahora. Los Protocolos de Protección de Migrantes (Migrant Protection Protocols, MPP) empezaron a comienzos de 2019 con una persona, y ahora hemos llegado hasta 60.000. Estoy dando estimaciones, así que no lo tomen al pie de la letra, estoy haciendo cálculos sobre lo que sé con respecto a la audiencia inicial y luego la audiencia de fondo; y creo que estamos hablando de un rango de cuatro a seis meses, cinco a seis meses en verdad, desde el inicio hasta la resolución de un caso. Y estamos examinando formas… de hecho, dediqué parte de esta mañana a considerar maneras de reducir incluso más ese tiempo de procesamiento para beneficio de todos.

Es decir, si están esperando que se resuelva su caso, quisieran que eso se lograra lo antes posible. Estados Unidos desea… queremos agilizar los casos y queremos que se tomen decisiones. Y algunas personas ingresan a Estados Unidos cuando se escuchan los fundamentos de su caso y se emite una decisión. Otras –muchas más– son rechazadas porque vienen a la frontera, según creemos, con una expectativa de ser liberadas en el interior del país en vez de tener que esperar hasta la audiencia.

Así que de cinco a seis meses es probablemente la mejor estimación ahora mismo, y estamos trabajando para reducir ese lapso. Todo este proceso ha sido para nosotros un proceso de aprendizaje. Nunca antes lo habíamos hecho. Tampoco nunca antes habíamos tenido este nivel de cooperación… cooperación funcional con México en un tema como este.

MODERADOR: Para nuestra próxima pregunta pasamos a Clara y luego a usted. Quise decir Carmen. Perdón. Carmen.

PREGUNTA: Buenas tardes. Carmen Rodríguez de La Prensa Gráfica y Voz de la Diáspora de El Salvador. ¿Cuándo está previsto que El Salvador y Honduras implementen el programa y acepten o rechacen a solicitantes de asilo? Conforme a las acciones para combatir la corrupción en el Triángulo Norte, EE.UU. dijo que revocaría visas a funcionarios gubernamentales que están en la lista de corrupción. ¿Ya tienen terminada esta lista? ¿Podemos saber quiénes son esos funcionarios de El Salvador, del gobierno de El Salvador?

RODRÍGUEZ: Con respecto a su primera pregunta, tenemos conversaciones en curso con los gobiernos de El Salvador y Honduras sobre los tipos de medidas que podemos tomar juntos para reducir la migración y devolver a posibles migrantes, y esas conversaciones están en marcha. No tenemos fechas definitivas. Estamos trabajando en muy estrecha colaboración con Honduras, que posiblemente será el próximo país donde podremos implementar ese acuerdo, y esperamos que eso sea muy temprano durante el año próximo. Ese es nuestro objetivo.

En cuanto a la segunda parte de su pregunta sobre visas, en general las conversaciones sobre visas son exclusivamente con el solicitante. En el marco de nuevas facultades, hemos establecido prohibiciones de visas de por vida y hemos dado a conocer esos datos públicamente. Sin embargo, es un proceso continuo de revisión de registros públicos y privados sobre corrupción, sobre todo tipo de comportamientos delictivos. En algunos casos, esas visas se revocarán sin que haya anuncios y solamente se informará al titular; en otros casos, haremos pública esa información cuando esto cumpla con las facultades legales que tenemos. Pero en cuanto a que haya una lista que sigamos, no creo que exista una lista en esos términos. Esto evoluciona constantemente, y a medida que nos llega información, evaluamos la elegibilidad de las personas para seguir teniendo una visa.

CUCCINELLI: Quisiera destacar que el secretario interino Wolf estará mañana en Guatemala, será su primer viaje desde que es secretario interino. Y entre estos puntos de la agenda, no es de sorprender que se encuentren el funcionamiento y el estado y crecimiento del ACA con Guatemala. Por lo que ese será el tema principal del que hablará con el presidente allí.

MODERADOR: Muy bien, tenemos tiempo para algunas preguntas más. Le daremos la palabra a este caballero, y luego a usted.

PREGUNTA: Hola. Cristóbal Vásquez, Radio Caracol. Colombia está atravesando la que tal vez sea la peor crisis migratoria del continente, con más de 1,5 millones de venezolanos que cruzan la frontera. Además de la crisis, muchos migrantes que vienen de América del Sur y desean entrar en Estados Unidos tienen que cruzar Colombia. Se sabe que hay disidentes de las FARC que han migrado a Venezuela, a Cuba y a otras partes del continente. ¿Han registrado, tal vez, casos de disidentes de las FARC u otros terroristas colombianos que hayan intentado migrar a Estados Unidos o cruzar la frontera ilegalmente?

CUCCINELLI: Sin duda, realizamos controles para detectarlos e, históricamente, durante muchos años, pienso que hemos tenido una buena relación de trabajo con Colombia en estos tipos de asuntos. Y no hemos visto lo que llamaría una tendencia de miembros de las FARC que busquen ingresar, ya sea legal o ilegalmente, en Estados Unidos. Pero es algo, en especial en nuestro propio hemisferio, que se encuentra entre las prioridades que estamos evaluando. Y con este Presidente, una de las primeras cosas que hizo el Presidente fue insistir en un proceso de evaluación mucho más enérgico en la frontera, con nuestros aliados y en países con los que, francamente, estamos teniendo dificultades. Colombia no se encuentra entre ellos, sino en el primer grupo. Por lo que esto no es algo que diría que se ha convertido en un problema sistemático, pero sí diría que es algo a lo que estamos siempre alertas. Y tenemos, como digo, una relación bastante larga y positiva con nuestros homólogos en Colombia.

RODRÍGUEZ: Solo agregaría a eso que ponemos mucha atención a los Acuerdos de Cooperación de Asilo, pero también hablamos con los gobiernos sobre un espectro completo de cooperación, que incluye el monitoreo y esfuerzos de capacitación por parte del Departamento de Seguridad Nacional con las agencias de seguridad fronteriza en América Central. Uno de esos elementos que es realmente crítico es la capacidad de detectar quiénes están entrando en el país y qué tipos de alertas podrían asociarse con cada una de estas personas, para tener una mejor idea de quién está cruzando, a fin de intercambiar datos entre nuestras bases de datos y las suyas. Por lo tanto, no se trata solo de los ACA, sino de un espectro completo de cooperación y desarrollo de capacidades y fortalecimiento institucional que hacemos con nuestros homólogos en América Central.

MODERADOR: Muy bien, pasaremos al frente, y luego tal vez tengamos tiempo para una pregunta más.

PREGUNTA: Muchísimas gracias. Herbert Zepeda de La Voz de América. Mi pregunta se relaciona con el TPS, específicamente con los salvadoreños que están en el programa de Estatus de Protección Temporal. El presidente Nayib Bukele dice que la prórroga… el período del programa otorga un año más después de 2021. Me gustaría confirmar si esto es así. Me refiero a que también en la página del Departamento de Seguridad Nacional se muestra como si fuera a haber 365 días extras. Por eso, quisiera saber si esto es verdad, si usted puede confirmarlo.

CUCCINELLI: Bien. Correcto. Quiero aclarar que el plazo estipulado allí al que usted hace referencia es correcto, pero también corre a partir del final del litigio. Y nos animamos —pienso que con fundamentos muy sólidos— a creer que resultaremos vencedores en el litigio de TPS, especialmente porque la ley que lo sustenta indica que los tribunales no deben revisarlo y aun así lo están haciendo, lo cual genera otros problemas. Pero su interpretación es correcta. Por lo tanto, si el litigo continúa un tiempo más —y diré esto, nuestros tribunales no actúan rápidamente— ese sería el plazo que prevemos. Y a diferencia de algunos de los demás países, El Salvador tiene ese período de gracia de 365 días.

Quisiera destacar que los salvadoreños comprenden más de la mitad de todos los beneficiarios del TPS de todos los países combinados, por lo que existe un motivo logístico para conceder más tiempo para la transición a El Salvador. Las cifras son muy significativas, más de un cuarto de millón.

MODERADOR: Muy bien, última pregunta.

PREGUNTA: Muchísimas gracias. Soy Jahanzaib Ali de ARY News TV. Señor, construir ese muro y detener la inmigración ilegal fue parte del manifiesto del presidente Trump en 2016. Como sabe, está intentando cumplir con todas sus promesas, por lo que existe la percepción general en Estados Unidos y en todo el mundo de que el gobierno actual está arrestando y deportando a una cantidad récord de refugiados ¿Es verdad? Porque hasta donde sé, quiero decir, hubo miles de personas arrestadas y deportadas durante el mandato de Obama también. Entonces, ¿tiene algún tipo de cifra o quiere decir algo al respecto de esta percepción general?

CUCCINELLI: Podría… Me perdí la mitad de su pregunta. ¿Podría reformularla?

PREGUNTA: Señor, simplemente quería preguntar si es correcto que el gobierno actual está arrestando y deportando a una cifra récord de refugiados. Es la percepción general en Estados Unidos y en todo el mundo, porque, según tengo entendido, en el mandato de Obama se arrestó y deportó a miles de personas.

CUCCINELLI: Entonces, me da gusto responder la pregunta. Solo permítame corregir algo de la terminología. Nosotros no deportamos refugiados. Los refugiados son personas que tienen un estatus legal similar al del asilo — el mismo estándar legal— pero vienen a este país de otras partes del mundo, y francamente, no llegan aquí hasta que han pasado nuestros estándares legales. Por lo que sería bastante extraño deportar refugiados. Si eso ocurre, es porque han hecho algo afirmativamente, por lo general un acto delictivo, que los priva del estatus de ser bienvenidos en este país. Eso para aclarar la terminología.

Con respecto a las deportaciones, en cifras aproximadas, estamos deportando alrededor de 250.000 personas por año al ritmo actual. No se acerca a la cifra alcanzada por el gobierno de Obama. Su año pico pienso que fue de alrededor de 400.000 personas en un año. Y parte del motivo, francamente, si la cantidad es tan baja, es porque muchos de los agentes del ICE que son responsables de las deportaciones han sido llevados a la frontera y están sirviendo de apoyo al Servicio de Control de Aduanas y Fronteras y su volumen de casos ha pasado de la aplicación interna de la ley en Estados Unidos a nuestras fronteras. Ahora, tenemos otros programas como ENV, que es un documento electrónico, de modo que no se envían documentos en papel a nuestros aliados en América Central, y el ICE está haciendo todo eso a un ritmo bastante ordenado, realmente, y se envían cientos cada semana, que suman miles bastante rápido.

Pero en general, y en cifras totales, en parte debido a la crisis de la frontera sur, los agentes del ICE han sido alejados en cierta medida del control interno, por lo que es algo que intentamos volver a reanudar. Además, no quiero dejar afuera el control en función del empleo, en lugares de trabajo. Lo que todos vieron en las noticias fue el caso de Mississippi con cinco lugares diferentes este verano, pero hay operativos más reducidos que se realizan con bastante regularidad.

Muchísimas gracias.

MODERADOR: Y para finalizar, quiero agradecer a nuestro distinguido panel y a todos ustedes por su presencia. La sesión se da ahora por concluida.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

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